
El año 2006 comienza con muy buenas perspectivas para el grupo. De hecho, ya en el primer mes se nos empieza a acumular el trabajo: somos invitados al evento navideño Pink Show (organizado por La Factoría) y nos llaman desde Granada para comunicarnos que hemos sido elegidos para participar en un festival intenacional en el cual nos habíamos inscrito semanas antes, el Emergenza.
Mr Berral siguió apostando por nosotros y nos "fichó" para que actuáramos en su fiesta. Aparte de que creía en nuestro proyecto, criticado por muchos dinosaurios por no ser rock n'roll al uso como se estilaba en el pueblo, él confiaba en que pudiéramos demostrar de una vez por todas que podíamos dar un buen espectáculo. Las otras bandas eran conocidas: MoonSilent era el grupo de mi hermano y sus amigos; y La Maja Desnuda (elección muy criticada pues ellos verdaderamente hacían pop ñoño) estaba compuesto por algunos antiguos amigos nuestros. El ambiente, pues, era cordial.
Sábado 5 de enero. Todo hacía presagiar una buena fiesta de Día de Reyes.
El destino siempre ha sido mi pequeña puta privada, y quiso que esa noche me tocara trabajar en mi anodino empleo. Terminaba la jornada ¡a las 12 de la noche! y tenía que desplazarme desde Sevilla (a más de 80 km) hasta el lugar del evento, ya en nuestra localidad. Por fortuna, mi buen amigo Fran me recogió y juntos tomamos una hamburguesa para el camino y salimos a toda leche hacia el pueblo, estando a pundo de quedarnos tirados en la carretera.
Segundo punto curioso: Adolfo estaba dejando atrás una gripe que le hizo ser duda hasta última hora.
Como era obvio, los demás grupos no tuvieron inconveniente en dejar que nosotros cerráramos el festival, debido a estos motivos profesionales. Llegué justo cuando acababan MoonSilent y, al final, como las cosas siempre van con retraso, no hubo ningún problema.
El lugar elegido, la antigua discoteca Me Da Igual, estaba abarrotado. Gente de todo tipo había acudido a la llamada de La Factoría con ganas de pasar una buena noche de alcohol y rock. Muchos, como ya se ha dicho, los más intolerantes, no aguantaron el concierto de La Maja y se largaron. Mejor.
Y, finalmente, cuando nos tocó a nosotros -como siempre, sin probar sonido por hacerlo todo in extremis-, subimos los cuatro al escenario con un cubatita en la mano y dispuestos a reventar el local. Y creo que por fin lo hicimos.

Nuestros temas sonaron bien. No hubo problemas de coordinación ni técnicos ni nada. Comparados con las bandas anteriores, fuimos incluso heavies. Hubo quien agradeció nuestra actuación llena de energía, distorsión y entrega. De hecho, en los foros de internet que entonces la escena local acostumbraba a visitar, se reconoció nuestra labor por parte de personas a las que ni siquiera conocíamos, afirmando cosas como que "menos mal que key al menos dio caña" y tonterías así.
Mientras nos preparábamos y afinábamos y eso, hice sonar las notas de 'Something I Can Never Have' de Nine Inch Nails, que una parte del público reconoció y aplaudió. Primer test pasado. La gente estaba respondiendo. Otra intro a modo de homenaje privado: interpreté en solitario mientras los demás se terminaban de acomodar 'In Heaven', de la película Cabeza Borradora (David Lynch), que también versionaran mis adorados Pixies. Quienes la reconocieron aplaudieron nuestro guiño al maestro Lynch. Todo empezaba bien, por una vez.
'Broken Home' con su nueva intro a lo 'Kashmir' de Led Zep fue la encargada, cómo no, de abrir fuego. 'Time Overdose' la siguió después, con sus estribillos sucios y distorsionados. El resto del setlist, del que no recuerdo el orden exacto, incluiría: 'Wither', 'Last Temptation', 'In My Head', 'Temporary Scars', la debutante 'First Step To Uncertainty' y, para terminar, 'Frail', durante la cual, como era de esperar, Alexis se subió al escenario a improvisar coros.
Disfrutamos y los asistentes parecieron contentos. De eso se trataba. No es que bailaran ni hicieran moshing ni nada, pero fue una buena noche. key, por fin, ofrecía un directo en condiciones. La siguiente prueba de fuego: tocar lejos de casa en Granada.













En el número posterior de la revista La Factoría se publicó la siguiente crítica:

































