Con la llegada de la primavera se empieza a gestar un nuevo ciclo musical en el pueblo. Como suele ocurrir, se trata de etapas que vienen y se van de repente, sin previo aviso. Por un cúmulo de circunstancias, comienza a cocerse una escena propicia para que los grupos locales puedan actuar en directo en bares, cafeterías, festivales y demás. Y la temporada 2005-06, en concreto, fue muy proclive para ello.
Hasta entonces,
key teníamos claro que nos mantendríamos al margen de todo. No por ser unos insociales -que también-, sino porque preferíamos esperar y ensayar duramente. Las recompensas a nuestro trabajo, de haberlas, tendrían que llegar después. Así que nos encerrábamos largas tardes en
El Matadero destripando canciones. Ensayo tras ensayo intentábamos establecer nuestro limitado repertorio de cinco o seis temas.
Fue en aquellos momentos cuando surgió la posibilidad de tocar en un festival. La revista
La Factoría, apenas recién nacida por aquel entonces, celebraba en abril un evento musical. El objetivo, pues, estaba claro: había que contactar con ellos pues teníamos enormes ganas de debutar en directo.
La cabeza visible del entonces embrionario colectivo factoriense era un tipo llamado Jose Berral. Teníamos que dar con él para convencerle de que nos dejara tocar en el inminente festival
Primavera Factory. Finalmente le localizamos y charlamos una noche con él. Hubo suerte, porque el hecho de citar a los Beatles como nuestra principal influencia (?) parece que surtió efecto. El porqué de tal declaración lo desconozco. Simplemente, me salió así y el pez mordió el anzuelo. Además, a él le interesaba el indie-pop nacional, como a nuestro guitarra Antonio, así que la química surgió enseguida y aceptó de buen grado que actuásemos en un espacio muerto durante la tarde.
Se trataba de un mini hueco entre dos bandas, alrededor de las seis de la tarde. El repertorio, por tanto, no podía ser muy extenso. Perfecto para nosotros. Como el cartel ya estaba listo, se encargaron algunas copias más en las que ni siquiera se nos anunciaba, sino que se añadió el rótulo de "MÁS GRUPO SORPRESA". Eso podía ser un arma de doble filo. Habría quien esperara que Metallica o Judas Priest apareciesen por allí, pero no, éramos nosotros, unos pringados del pueblo. ¿Y a quién le importa? A mí no. Además, por aquellas fechas aún no disponíamos ni siquiera de un nombre, por lo que ¿cómo nos iban a anunciar?
El primer "encargo" que recibimos de J. Berral fue acudir a una radio estudiantil local, Radio SAFA, donde él tenía un programa musical. La idea era promocionar el festival con una representación de todos los grupos que iban a actuar. Se nos indicó que, de ser posible, llevásemos una grabación con algunas canciones para que sonaran en la radio además de ser entrevistados. Así es como preparamos una especie de demo casera con cuatro temas que serían los que hablarían por nosotros.
La maqueta que entregamos en Radio SAFA: Frail - Broken Home - Time Overdose - Last Temptation.
Al final, nosotros fuimos los únicos que acudimos a la cita. Desconozco por qué los demás grupos rehusaron. La cuestión es que, por suerte, nos encontramos con un monográfico sobre nuestra banda, recién bautizada como
key. De hecho, a lo largo de la entrevista, declaramos que se trataba tan sólo de un nombre temporal, aunque sin embargo la realidad fue bien distinta.
Durante la entrevista, J. Berral recibía llamadas o mensajes de los oyentes. Una amiga suya le indicó que "este grupo promete mucho". Estoy convencido de que nadie excepto yo captó la broma. Sin duda, se refería a la letra de 'Frail', el primer tema nuestro que sonó en la radio. Sus dos primeras líneas dicen "Prometo no romperme, prometo no desvanecerme".
A continuación publico la entrada que anoté en mi diario del grupo correspondiente a nuestro debut como
key:
9 ABRIL 2005 – Festival Primavera Factory I Festival Música Independiente de Écija. Antiguo Recinto Piscina Municipal. Hora: alrededor de las 6 de la tarde.
SETLIST: Broken Home – Time Overdose – Wither – Last Temptation – Frail – Creep
Festival organizado conjuntamente por el fanzine LA FACTORÍA y el colectivo LA ESKALERA.
El debut del grupo se produjo como banda sorpresa del cartel, no apareciendo por tanto en el mismo. Tocamos los últimos de la Sesión de Tarde, tras una extensa actuación de Auroneura.
La prueba de sonido se debió haber realizado la tarde anterior, pero la gran cantidad de lluvia caída hizo que el propio Festival peligrara, optándose por probar al día siguiente. Una vez más, dado el elevado número de grupos, se decidió que cada uno probara justo antes de iniciar su actuación.
Después de innumerables retrasos –los típicos–, KEY sube al escenario sobre las 6 de la tarde (en un principio estaba programada la actuación para las 4), después de que Auroneura se extendieran excesivamente pues interrumpieron su concierto al romperse una cuerda e ir a su casa a por una guitarra nueva (!!). Inaudito. En vez de acortar su set, decidieron continuar con él, por lo que el público empezó a dar muestras de cansancio.
Las pruebas de sonido de KEY fueron rápidas, limitándose básicamente a utilizar el equipo tal como el grupo anterior lo tenía ecualizado, pues habían sonado bien. Pero claro, al utilizar nuestras distorsiones, algunas guitarras enterraron a la voz, aparentemente. Mejor, en mi modesta opinión.
Entre el público, varios de nuestros amigos. Fotografías –algunas de ellas de personas que no nos esperábamos, lo cual nos sorprendió gratamente– y flashes de repente, pero ningún video o grabación que recojan este primer show de la humilde nueva banda.
Para no quemar al personal durante la prueba de sonido –en la que, a pesar de nuestros esfuerzos, sonábamos DESAFINADOS; Emilio se encargaría de solucionarlo en lo posible- y no utilizar nuestro primer cartucho, nos lanzamos con las estrofas de ‘Frail’, el que en un principio iba a ser nuestro último tema. Es más, para no desvelar siquiera la melodía, me limité a proferir un agudo aullido a modo de introducción que a partir de entonces sería empleado para “sazonar” la parte del solo de guitarra.
P0r fin, creímos que era el momento de empezar la actuación. ‘Broken Home’ y su “épica” introducción guitarrera de un minuto se apoderaron del recinto. De repente, varios chavales peludos se situaron en primera línea y comenzaron a agitarse y comprobar aquello nos animaba. Nerviosa, mi voz comenzó a sonar sin demasiado reverb –algo que siempre pido para disimular las imperfecciones– y, en realidad, tenía la boca tan seca de los nervios que necesitaba humedecérmela constantemente, dándome por tanto chispazos de corriente del micro.
El primer tema sonó bien, en mi opinión. Contundente y agresivo, a la velocidad adecuada. Mis estúpidos y surrealistas comentarios –que me temo que a veces nos cuestan más de una crítica– comenzaron a florecer. Saludos al personal y peroratas sin sentido, tomadas por algunos como bromas, que no iban en realidad a ningún lado. Agradecimientos a los organizadores, peticiones al público de que se animaran, en fin, la parafernalia rockera. Creo que fue entonces cuando Antonio cedió su guitarra a uno de los niños que botaban frente a nosotros. Me pedían Metallica y Nirvana pero creo que les dije que ambos estaban pasados de moda (jaja) y que, si querían, podíamos tocar canciones de Metallica y fingir que eran nuestras (como quizás otros grupos de después harían). Bebimos de nuestros cubatas (algo imprescindible, pues íbamos bien cargaditos) y continuamos. ‘Time Overdose’ sonó poderoso, machacón, como debe hacerlo, porque hay veces que se ralentiza y se hace un poco pesado y aburrido de tocar. Después ‘Wither’ con el anuncio de que «éstas que vienen ah0ra son un poco más tranquilitas». Me temo que, tras aporrear mi guitarra contra la de Antonio, se me desafinó. Algo que intenté subsanar antes de comenzar ‘Last Temptation’, pero no quedé muy convencido del resultado, evitando pues tocar las cuerdas más agudas y usando quintas prácticamente. El problema fue cuando llegó mi punteo… La energía derrochada subsanó todas estas imperfecciones y limitaciones técnicas.
Para comenzar ‘Frail’, afiné de nuevo y esta vez pareció estar todo en orden. Sin embargo, hubo que detener la canción pues, desde la mesa de mezclas, nos dijeron que había un problema con el bajo. La entrada se había cascado. A partir de entonces, Migue se tuvo que quedar inmóvil. Pedí disculpas por el incidente y comenzamos de nuevo. Nos acercamos al segundo estribillo, los chavales no paraban de botar y yo les animaba a que tomaran el escenario e iniciaran una revuelta adolescente. Sorprendentemente, me hicieron caso y se subieron a saltar a nuestro lado. Uno de ellos, Alexis, se puso a cantar (?) a dueto conmigo el estribillo último. La verdad, no sé cómo se había quedado con la melodía. Imagino que, bueno, en fin… que es pegadiza. De la letra, mejor ni hablamos. Ni yo era capaz de recordarla. Hicieron bajar a los chavales del escenario – curioso, pues pertenecían a LA ESKALERA, es decir, eran organizadores– y nuestro set estaba terminado. Entrega y destrucción al final de la canción y entonces nos miramos. ¿Una más? La única posibilidad era recurrir a ‘Creep’ de Radiohead, un tema que Migue, Adolfo y yo dominábamos pero que a Antonio no le hacía especial gracia tocar. Finalmente, viendo que el público parecía LIGERAMENTE animado (de hecho, había quien nos pidió ‘Push Me’, un tema que ya ni siquiera hacemos), asintió, así que anuncié “Por una sola vez, y sin que sirva de precedente, vamos a hacer una versión”. Mentí. No anuncié de quién era siquiera la canción. Pero ellos la identificaron rápidamente. El propio Mr. Berral, responsable del Festival y nuestro principal valedor, nos había “presionado” antes de subir para que tocáramos las dos versiones que hacíamos, ‘Creep’ y ‘Caribou’ de los Pixies, pero nosotros nos negábamos. Al final tuvimos que echar mano del hit de Radiohead, pero Antonio se lanzó del escenario a mitad de canción, Migue se bajó en cuanto terminó y yo, inconsciente, me quedé arriba pegando saltos junto a Adolfo hasta que caí al suelo extasiado. Desde el público me lanzaron un puñado de hielos y, sin mirar, les devolví un cubito arrojándolo al aire, yendo a parar por lo visto en la cabeza de una señorita. Lo siento. Y, después de un final enérgico y, a nuestro modo de ver, apoteósico –a algunos les gustó especialmente el hecho de que, sobre todo, yo, saltara tanto y me tirara al suelo sintiendo la música– dejamos los instrumentos haciendo ruido en el suelo mientras recogíamos nuestros cubatas y decía adiós a la “multitud”. El show había terminado. Nuestra entrega había calado. La energía derrochada hizo que nos apreciaran y, aunque no les gustaran nuestras canciones, pasaran un rato divertido y disfrutaran de la actuación. Con esos comentarios me quedo. Después nos han criticado en foros de internet, que si somos muy malos, no estamos preparados, o cosas así, pero un insulto procedente de un machista y descerebrado sexista heavy ecijano, es un halago para mí. Al fin y al cabo, el numerito es por los niños, ellos lo agradecen y, de hecho, se entusiasmaron y de inmediato quisieron contar con nosotros para su próximo acto: unas jornadas anti-globalización un par de semanas después. Nuestra humildad y entrega había valido la pena.
Mientras bajábamos nosotros, se subían a probar Devil’s Dandruff, un poderoso grupo de Málaga que hacen un rock n’ roll excelente. Banda finalista del prestigioso concurso Villa de Bilbao, amplificadores enormes y con ruedas, tipos tatuados por completo y más grandes que un oso. Nosotros sólo éramos cuatro desgraciados con un sueño: tocar en directo y trabajar, trabajar, trabajar.
OTRAS BANDAS: DJ MUÑECO – A VÉ LO KCEMOS – AERONEURA – MOLESTANDO A LOS VECINOS – MOONSILENT – DEVIL’S DANDRUFF – FUEL
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