La filosofía de key estaba bien clara desde el principio: ¿para qué perder el tiempo aprendiendo canciones de otros cuando teníamos TANTAS propias por desarrollar?
Básicamente, de lo que se trataba era de diferenciarnos de los demás. De verdad que no lo entiendo. ¿Qué ganan haciendo karaokes perfectos de clásicos de toda la vida? ¿Dinero? Sí, eso y ya está.
Siempre he sido radicalmente opuesto a las bandas-orquesta (aunque sean de rock incluso). Las respeto y todo eso que hay que decir para ser educado y correcto, pero me parecen una pérdida de tiempo. ¿No les duele el músico que llevan dentro? Me parece increíble que desperdicien talento versionando lo que otros ya han hecho. Y encima, calcando a la perfección. Porque si la versión es libre... entonces mal. Los jueces autoproclamados de la pequeña escena local saltan enseguida vociferando con sus vocecillas de pequeño diablo de hombro. ¿Acaso no tienen nada que contar? Sin ser especialmente crítico, ¿cómo pueden pasarse horas y horas ensayando la música de otros? ¡Con la cantidad de canciones e ideas que yo llevo dentro!
Por fortuna, en key topé con personas que compartían este modo de entender la música. ¿Para qué tocar lo de otros pudiendo mostrar lo que te corroe el interior? Claro que se gana dinero funcionando como orquesta-rock, pero... ¿cuáles son las motivaciones? ¿Qué perspectivas de futuro hay para las bandas tributo? Dudo mucho que una banda pueda abrirse paso en el salvaje mundo musical sin tener un repertorio propio. Para ganar un dinero y rodar por los pueblos, sí, es cómodo y vas a lo seguro. Tocas Metallica, Rolling Stones, AIC, GN'R o lo que sea y seguro que no fallas. Pero no es así como se consiguen los contratos. Así no es como las discográficas (indies o no) se arriesgan y apuestan por un grupo. Así, en definitiva, no creas nada. No eres creativo. Eres un simple calco fotocopiadora que ejecuta escalas a la perfección con un magnífico oído musical pero no vales NADA como compositor.
Mis canciones son mierda, ¿vale? Pongamos todas las cartas sobre la mesa. Yo, D.Coen, puedo prometer y prometo que carezco absolutamente de genio creativo. A la vista está. Mi único argumento en defensa propia: toco lo que me da la gana. Es MI MÚSICA. Así de simple. Nosotros, key, hemos creado un universo propio. Un muro de lamentaciones. Hemos viajado por el interior de nuestras almas y escupido toda la podredumbre para servírosla en bandejas de plata. Hemos decapitado nuestros cuerpos por vosotros. Insisto: hemos CREADO. Deletreémoslo al estilo pixie: C-R-E-A-D-O. Otros no tienen cabeza más que para repetirse a sí mismos lo buenos intérpretes que son. Una farsa.
Con todo el cariño y el respeto, claro.
La cuestión es que desde que tuve mi primera guitarra en 1993 yo me había obstinado en escribir mis propias canciones. No sabía tocar ni un solo acorde pero ahí estaba escribiendo y grabando con un viejo radiocassette. ¿Para qué me iba a aprender canciones facilonas de los demás? ¡Tenía tanto que comunicar! Luego vino Nirvana, sí, y nos enseñó a todos lo sencillo que era estructurar redondas canciones sin complicarse mucho la cabeza. Pero para 1998, cuando fundé mi primer grupo, ya tenía escritas sesenta canciones. Creo que podría vivir de las rentas sin problemas durante un tiempo. Ni siquiera digo que fueran buenas. Sólo que me interesaba más dar rienda suelta a mis sentimientos que aprender canciones de los demás. Cuando llevas eso dentro es difícil parar. Aunque no estés en ninguna banda, no puedes parar de escribir o buscar melodías cuando estás tranquilamente sentado aporreando una guitarra acústica. De ahí que siempre hayamos tenido tantos temas en la recámara. Casi todos anteriores al propio key. Otros, coetáneos. Ya digo: en ningún momento puedes decir "Me jubilo". La música fluye por dentro y siempre estará ahí. ¿Por qué, entonces, decidimos incluir algunas versiones? ¿Por el hipotético público? No lo sé.
Lo único que puedo decir es que, llegado el momento, key eligió hacer alguna versión que otra. Sí, somos imprevisibles, uf, qué osados. La música es un estercolero y sólo es necesario tener un atisbo de olfato para escarbar en la basura. ¿Por qué quisimos versionear? Por nada. Por joder. Por gusto. Por no tomarnos en serio. A fin de cuentas, como ya se anticipó en uno de los primeros posts de esta suerte de biografía, los temas escogidos fueron reducidos y selectos. Uno en cada etapa del grupo. 'Creep' (Radiohead) en nuestros inicios, 'Caribou' (Pixies) y 'Freed From Desire' (Gala) en la madurez y decadencia.
De regreso al año 2004, cuesta creer cómo, con todo el material propio que había por aprender, decidimos probar con el clásico hit de Radiohead. Probablemente, cómo no, todo empezara como una broma. Es una canción sencilla, repetitiva. Limpia-sucia. Oh, sí, muy key. Ideal para bandas principiantes como la nuestra. Así se fue colando como un desahogo en nuestros ensayos, como un tema que rompía la disciplina y perseverancia del aprendizaje de nuestras propias canciones. Y, claro está, a la hora de debitar en directo, íbamos a necesitar un repertorio mientras más extenso, mejor. ¿Por qué optamos por 'Creep' y no por temas nuestros como 'Push Me'? A estas alturas me resulta difícil dar con una respuesta que me satisfaga. ¡Ni siquiera éramos indie-rock-alternateens que fueran a muerte con los de Oxford! Y peor aún: detesto tocar los temas famosos de un grupo. ¿Por qué, entonces? No lo sé.
Teníamos numerosos debates internos cada vez que se aproximaba un concierto y no sabíamos si incluirla o no como bis. Al final siempre la tocamos, pero refunfuñando. Antonio, por ejemplo, era el más reticente. No se la quería aprender. no le gustaba. Cada vez estaba más lejos de nosotros. Sus partes de guitarra sonaban monótonas y aburridas. Pero a nosotros nos gustaba tocar 'Creep' porque después solíamos caer en un estado absurdo de posesión en el cual hacíamos ruido, simplemente. Me gustaba experimentar con el sonido, como unos aprendices parvularios de Sonic Youth, y dejarme llevar por la rabia y la destrucción -eso sí, comedida, que no hay dinero para comprar instrumentos- al final de cada set. Oh, sí, qué grunge somos. Nos darán alguna medalla al mérito en Seattle por ello. Y venderemos nuestro aroma en frascos por $10.
('Creep' en directo. Festival ArteRnativo, 24/06/2005)
('Creep' en directo. Unplugged en Zityo. 16/07/2005)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario