No sé cómo habéis llegado hasta aquí. En serio. Probablemente estábais buscando otras cosas y habéis terminado en este absurdo blog dedicado a un pequeño grupo de rock dentro del enorme universo musical. Sea como sea, gracias por continuar.
Os habla DKC, la mente detrás de key. Lo que aquí vais a encontrar no es más que una breve historia de angustia e insatisfacción. De pasión por la música. Dudo mucho que haya más de cinco personas interesadas en leer esto. Aun así, es mi deber como demiurgo ofrecer explicaciones.
Realmente, desmenuzar canciones no tiene mucho sentido. La música debe hablar por sí misma. Es por eso por lo que siempre he sido reacio a hablar de significados y responder a qué es lo hay detrás de cada tema. Pero en este momento de nuestras historias me parece oportuno echar la vista atrás y recordar los buenos tiempos; analizar la génesis de algo que supuso una catarsis y un clavo ardiendo para tres personas sencillas. Sin la pasión, como se ha dicho, no hubiera habido grupo. Si no nos hubiésemos emocionado cada vez que aporreábamos nuestros instrumentos, la existencia de key no hubiese tenido sentido. Pero ¿qué ha supuesto realmente key en nuestras vidas? En verdad, todo y nada. Se convirtió en un vínculo que unió a tres músicos autodidactas e ingenuos en busca de un bien mayor. Supuso, al menos en lo personal, la confirmación de que el esfuerzo había valido la pena. Moriría una y mil veces por el grupo. El nacimiento de key en 2004 significó que una espina había sido arrancada en mi corazón. Otras muchas serían clavadas después, pero eso ahora no importa. Esto no es más que una burda confesión con palabras de lo que la música debería hacernos sentir. key no fue nunca un grupo importante. No tuvo demasiados seguidores. No se limitaba a versionear a otros y "montar" canciones con el fin expreso de complacer a los autodenominados jueces de la ridícula escena musical local. key fue pasión y convicción. La única brújula era el corazón. Mientras hubiera diversión y una válvula de escape de una gris existencia, todo tenía cabida en nuestro minúsculo universo. En el momento en que el ensayo podía convertirse en tedio o mera afición, no tenía sentido continuar. Por eso fuimos cuatro. Por eso permanecimos tres.
Contar esto es difícil, pese a que estoy convencido de que no lo va a leer nadie. Nuestra trayectoria ha sido efimera y fugaz, pero siempre hemos estado ahí. Hemos superado con creces nuestras propias expectativas y limitaciones. Y, aun así, seguiremos siendo con orgullo la peor banda de la escena local. Ése es un mérito que nadie nos puede quitar.
Poco a poco iré ofreciendo datos, anécdotas, historias, canciones, imágenes. Sé que esto no os importa a nadie. Me da igual. Lo hago por mí mismo y para los que me rodean. Aquellos que hayáis disfrutado con nosotros seréis bien recibidos aquí. Los que nos odiéis, aún más.
Amigos, éste es sólo el principio del final.
dKc
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario